¿Qué queremos lograr?

 
 

Creemos que el motor de los cambios sociales está en el empoderamiento de las personas a través de procesos de autoconciencia y liberación de sus potencialidades.

Creemos que la educación vivencial es una herramienta poderosa para la transformación personal y colectiva.
Nuestra motivación es unir estos dos elementos con dos objetivos fundamentales:
  • Transformar los procesos de discriminación, segregación, racismo y exclusión sistémicos existentes en nuestras sociedades.
  • Transformar los procesos sistémicos de desapego a la Naturaleza y deshumanización presentes en nuestras sociedades.
En W.H.Y. Bolivia creemos que nuestro aporte se potencia en trabajar en la generación de estos procesos de formación a través de nuestros programas y actividades.
Creemos que los resultados entendidos como las transformaciones personales y colectivas son autónomos al ser empoderados por los mismos procesos de formación.
Es por esto que nuestra visión es aportar a la formación de una masa crítica consciente que genere cambios hacia sociedades mejor integradas a partir del ejemplo personal y colectivo.
¿Qué entendemos por empoderamiento personal?
En términos generales, entendemos por empoderamiento personal al proceso que permite a alguien construir su autodeterminación de manera que pueda ejercer su poder de decisión de manera más consciente, ya sea en situaciones cotidianas de su vida personal, o en situaciones que se presenten en ámbitos de participación social.
¿Cuáles son las razones de nuestro enfoque de empoderamiento juvenil, educación vivencial e integración social?
Bolivia, es sobretodo un país de gente joven, aproximadamente 4.1 millones de jóvenes, de un total de 9 427,219 habitantes, son menores de 18 años, según el reporte de PNUD “Niñez y Adolescencia en Bolivia”, cifra que representa el 44% de la población.
Bolivia, es también sobre todo un país diverso donde ser joven tiene muchos rostros, estas dos características podrían contribuir a una mayor conflictividad en las relaciones sociales que se tejen en nuestro contexto local y/o nacional, al mismo tiempo de ofrecernos grandes oportunidades de aprendizajes y crecimiento personal y colectivo.
La educación en Bolivia es aún mayormente alienante y no responde a las demandas integrales de formación de jóvenes de áreas urbanas y rurales de todo el país.
En el contexto político y social actual, la participación de la juventud es algo urgente.Vemos cotidianamente como varios de los actores sociales y políticos del país muestran incoherencias entre sus discursos, sus actitudes personales y sus acciones políticas o sociales. Vemos que un sentimiento colectivo bastante común es el hastío hacia los liderazgos políticos pasados y actuales que siguen alimentando los mismos paradigmas conservadores de desarrollismo y progreso a cuesta de todo desde diferentes banderas.
Desde nuestras reflexiones consideramos que en la sociedad boliviana necesitamos reconocer y transformar la inequidad en las relaciones de poder, segregación, discriminación, como procesos que continúan generando estructuras de opresión hacia varios sectores sociales (mujeres, jovenes, diversidades etnico culturales, diversidades GLBT, poblaciones con escasos recursos y oportunidades, entre otras).
Creemos que necesitamos reflexionar sobre la importancia de la participación empoderada y tomar la responsabilidad de transformar nuestro entorno desde el ejemplo personal. Es en este escenario que consideramos que las poblaciones jóvenes y los actores del sistema educativo (formal y no formal) de toda Bolivia tenemos una gran oportunidad y potencialidad para re-Crear y re-Generar el tejido social de nuestras sociedades.